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No es un secreto para nadie que el estilo de vida actual ha incrementado el porcentaje de personas sufriendo de alergias o intolerancia alimentaria. La intolerancia al gluten y lactosa se está convirtiendo en problema de salud pública. Muchos sufren de síntomas bastante desagradables, pero no cuentan con la orientación adecuada para indagar en su estado físico.

Muchas dolencias “inexplicables” se deben a una intolerancia de ciertos alimentos, específicamente del gluten y la lactosa. Hay personas que definitivamente no producen la enzima encargada de procesar estos dos alimentos.

Se ha comprobado en estudios recientes que las personas celíacas (con intolerancia al gluten) terminan desarrollando también intolerancia a la lactosa. Esto se debe a los embates que sufre el organismo al no poder procesar los alimentos con gluten.

Pruebas de alergia e intolerancia alimentaria

Aunque la alergia tiene un gran factor hereditario, también se puede desarrollar en cualquier etapa de la vida. Sin embargo, sus síntomas no son los mismos que los de la intolerancia. Estos últimos, aunque muy molestos, no representan por sí mismos un riesgo para la vida del paciente, en cambio, las reacciones alérgicas sí pueden ser letales cuando se trata de ingerir ciertos alimentos.

Cuando se es propenso a sufrir este tipo de alergias se hace necesario practicar de forma regular y controlada las pruebas de alergia que detecten a qué alérgenos reacciona la persona. Con esto se puede disminuir y contrarrestar episodios alérgicos que pongan en peligro la vida del paciente.

Los allergy tests son hoy en día de una gran variedad y se puede decidir cuáles practicar bajo orientación médica.

Por su parte, los tests de intolerancia alimentaria suelen ser menos protocolares, aunque no por eso se deben hacer siempre sin consultar al médico de cabecera. Hay muchas opciones en el mercado actual para determinar intolerancia a los alimentos o más bien a los componentes responsables, como el gluten y la lactosa.